Sesión 5; actividad 2
Análisis y abstracción de información.
Marco teórico.
Antecedentes del tema.
Es
importante considerar participar en la solución de una problemática que en la actualidad
es evidente en nuestras comunidades, me refiero a las adicciones; tema que se
considera ya como uno de los problemas de salud pública que requiere ser
atendido con prontitud.
A raíz
de un estudio que tuvo como propósito desarrollar una revisión sistemática de
las investigaciones realizadas para evaluar los resultados de los programas de
tratamiento contra las adicciones implementados en México (Rojas, Real,
García–Silberman, & Medina–Mora, 2011) , tenemos que existen
tres modelos de intervención dirigidos a adolescentes que se inician en el
consumo de sustancias, y cuatro refieren tratamiento para personas con
dependencia (entre jóvenes y adultos). Entre los modelos, resalta dicho
estudio, se encuentra el cognitivo conductual, psicoterapia individual o
grupal, terapia breve motivacional y un modelo de prevención de recaídas; y los
objetivos de dichos tratamientos son lograr la abstinencia, disminución del patrón
de consumo y los problemas asociados.
Por otra parte, se ha
llegado a considerar a la espiritualidad como un elemento importante en un
tratamiento terapéutico, en términos de psicoespiritualidad, describiéndola como
un acompañamiento equilibrado de la psicoterapia y la espiritualidad (Nieto Romero,
2017) .
El
panorama general del consumo de drogas ilegales nos muestra que el consumo en jóvenes
es muy elevado, y este se da cuando ellos encuentran la posibilidad de usarla. Es
crucial saber cómo se da la progresión, desde que un individuo tiene la
posibilidad de usar alguna droga, hasta que se desarrolla la adicción, para el
diseño de programas de intervención que permitan incidir en cada de las etapas,
para reducir la probabilidad de ocurrencia. Sabemos que muchos de los factores
que se han asociado con el riesgo de usar drogas, como la supervisión de los
padres o el género, pueden relacionarse con el uso de drogas solamente si los jóvenes
tienen acceso a ellas. (Tapia Pancardo, y otros, 2016) .
Bases teóricas.
La Encuesta
Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes reveló que la marihuana es el
estupefaciente más consumido, siendo esta la de mayor uso tanto en secundaria como
a nivel medio superior. Así mismo, resulto que ciento seis mil estudiantes de
quinto y sexto grado de primaria han consumido marihuana. Según datos de la
ENCODE 2016 setecientos trece mil jóvenes de secundaria y bachillerato
requieren tratamiento por el consumo de alguna droga ilegal. El estudio revela
que por cada diez usuarios de drogas ilegales, siete son experimentales, lo que
requiere decir que probaron esas sustancias entre una y cinco veces. La adicción
sigue siendo mas frecuentemente en los hombres, aunque la distancia se ha
reducido, al registrarse que por cada seis mujeres hay siete hombres. El
promedio de edad de inicio del consumo de estupefacientes en México, señalaron
los especialistas, es a los 13.6 años. El consumo de drogas, tanto legales como
ilegales, es un problema de salud pública en el que la porción de la población
más afectada son los adolescentes. Se ha comprobado que el alcohol y el tabaco
son las drogas de inicio, sobretodo en la población mexicana rural, iniciando
su consumo a los 11 años. La posibilidad de progresar hacia el uso y la
dependencia es mayor cuando la exposición a drogas ocurre durante la
adolescencia México. Una proporción alta de la población no considera que las
drogas producen adicción; es necesario reforzar el conocimiento en la población
sobre los mecanismos de desarrollo de dependencia (Tapia Pancardo, y otros, 2016) .
Entre
las razones principales por las cuales los adolescentes experimentan con drogas
y alcohol, se encuentran (The parnetship, 2017) :
1.
Otras personas —
Los adolescentes ven a muchas personas usando varias sustancias. Ven a sus
padres y otros adultos consumiendo alcohol, fumando y, algunas veces, abusando
otras sustancias. Además, algunos de los amigos se presionan entre sí para
probar bebidas o fumar algo.
2. Medios de comunicación populares - y
los programas de televisión hacen que parezca que está bien usar drogas.
3. Escape y
automedicación — Cuando los adolescentes se sienten infelices pueden recurrir a
sustancias químicas en busca de consuelo. Dependiendo de lo que usan, pueden
sentirse felizmente inconscientes, maravillosamente felices o llenos de energía
y confianza.
4. Aburrimiento — Los adolescentes que no pueden tolerar
estar solos, que tienen problemas manteniéndose ocupados o que anhelan las
fuertes emociones, son los principales candidatos para el abuso de drogas.
5. Rebeldía — Diferentes adolescentes rebeldes eligen
usar diferentes sustancias basado en sus personalidades. La metanfetamina
también fomenta el comportamiento agresivo, violento, y puede ser mucho más
peligrosa y potente que el alcohol.
6. Gratificación instantánea - Los
efectos iniciales son muy buenos. Los adolescentes recurren a las drogas porque
ellos las ven como un acceso directo, a corto plazo, hacia la felicidad.
7. Falta de confianza — Muchos adolescentes tímidos
a quienes les falta confianza indican que mientras se encuentran bajo la
influencia de las drogas o del alcohol hacen cosas que de otra manera no se
atreverían a hacer.
8. Mala información — Quizás la causa de abuso de sustancias que
más se puede evitar es la información incorrecta acerca de las drogas y el
alcohol.
Otro
aspecto que influye en que una persona experimente con el consumo de drogas, y
pueda desarrollar la adicción, se encuentra la vulnerabilidad. Ser vulnerable
significaría estar más expuesto a determinados procesos de salud y enfermedad,
consumo de sustancias u otras adicciones. Una exposición alta a riesgos de
comportamiento de salud y consumo (baja percepción de riesgo, curiosidad por
probar cosas nuevas, grupo de iguales consumidores, etc.), estilos y
estrategias de afrontamiento de mala calidad (incapacidad para afrontar la
presión del grupo, falta de habilidades para afrontar situaciones amenazadoras,
etc.), resiliencia baja que le impide adaptarse adecuadamente a las situaciones
de amenaza (respuestas lentas e inseguras ante el peligro, desinformación,
incapacidad para adelantar las consecuencias, etc.), nivel de estrés alto y con
dificultades para manejarlo (predisposición a ser vencido por el estrés,
frustración ante la imposibilidad de superar las amenazas, etc.), figuras de apego
deficientes (estilo parental negligente con bajo cuidado y baja
sobreprotección, referentes de apego del grupo de iguales arriesgados y
consumidores, etc.) y, por último, inteligencia emocional rasgo baja (falta de
asertividad, inadaptabilidad, baja regulación emocional, deficiente percepción
de las emociones, etc.). Entonces, definir la vulnerabilidad psicosocial en el
contexto de la salud y las adicciones como el grado de susceptibilidad que
tiene una persona hacia los problemas relacionados con la salud y las
adicciones. (Garcia del castillo, 2015) .
Por consiguiente,
el consumo de sustancias con potencial adictivo es un
problema relevante de salud pública que genera graves consecuencias a nivel
individual, familiar y social. Además, los trastornos por uso de sustancias
surgen a edades tempranas, con prevalencias más elevadas entre los más jóvenes.
Existe «factores subjetivos y objetivos para explicar la brecha en la atención
y la demora en la búsqueda de los servicios de tratamiento. Entre los
subjetivos están: la negación del problema, la suposición de que el tratamiento
no existe o es poco o nada eficaz, la creencia errónea de que el problema
desaparecerá espontáneamente, el deseo de afrontar el problema sin ayuda
externa o la simple carencia de conocimientos sobre los trastornos mentales y el
estigma. Entre los objetivos están los que se refieren a las barreras para la
atención como: los aspectos financieros, la escasa o nula disponibilidad de los
servicios, los problemas de accesibilidad y la adaptación culturalmente
inadecuada de los servicios a los usuarios». (Rojas, Real, García–Silberman,
& Medina–Mora, 2011) .
A partir de la imperiosa
necesidad de diseñar e implementar tratamientos eficaces, se han identificado,
a nivel internacional, algunos principios básicos: considerar a las adicciones
como una enfermedad que afecta el desempeño del cerebro y del comportamiento, y
que es factible de tratarse; el tratamiento debe ser de fácil acceso, atender
necesidades específicas en relación con el género, la edad y el tipo de
sustancia. No existe un sólo tipo de tratamiento que resulte eficaz para todas
las personas. Muchos de los modelos que se han desarrollado en materia de
adicciones son los que emplean las intervenciones breves, los tratamientos
cognitivos, las estrategias centradas en el afrontamiento para prevenir las
recaídas, los tratamientos cognitivo–conductuales, los programas de
desintoxicación, seguimiento y apoyo a las familias y a la comunidad entre
otros. Por lo que, Es necesario generar más información sobre la eficacia de
los tratamientos, sobre el costo/beneficio, tener criterios más estrictos y
probar los modelos que han mostrado eficacia en condiciones controladas, en
escenarios reales. La consolidación de su sistema de tratamiento debe de
asegurar que se imparte el mejor tratamiento disponible para el problema que
debe atenderse, considerando su adecuación a las condiciones socioculturales
del sistema de salud y de la población que hace uso de él. (Rojas, Real, García–Silberman,
& Medina–Mora, 2011) .
Entonces, Las problemáticas
derivadas del consumo de alcohol y otras drogas son tan relevantes para el
usuario, la familia y la sociedad en general que justifican la pertinencia y la
necesidad de desarrollar programas de prevención y tratamiento que aseguren un
resultado positivo. Los conocimientos que proporciona la psicología deben dar
respuesta a diferentes problemáticas, lo que sólo puede lograrse cuando los
hallazgos obtenidos por evidencia científica son asequibles a otros grupos
científicos, y núcleos sociales, a fin de que éstos logren apropiarse y usarlos
para solucionar problemas, mejorar su calidad de vida o prevenir una situación
potencial de riesgo. ( Martínez Martínez &
Medina-Mora Icaza, 2013) .
Por otra parte, la psicoterapia es una disciplina
que frente a la complejidad que representa la situación del consultante, se
apoya en otras disciplinas para dar respuestas que superan lo relativo o
subjetivo de estás, en esta línea de pensamiento diremos que “el desempeño
profesional del psicoterapeuta se inscribe en la colaboración y la inclusión,
para ofrecer respuesta al malestar subjetivo… y fomentar el estudio serio de
alternativas que favorezcan el bienestar de la persona leída desde su biografía
social”. También, la espiritualidad es entendida como “una forma de
trascendencia humana”; “aquello que produce en nuestro interior una
transformación…que es capaz de dar un nuevo sentido a nuestra vida, o abrir
nuevos campos de experiencia y de profundidad…” También puede ser entendida
como conjunto de sentimientos profundos que conectan al individuo consigo
mismo, con la comunidad y con el propósito de vida en la búsqueda de su
significado y valor, incluyendo un estado de paz y armonía. Siendo así, surge
otro concepto la psicoespiritualidad, que se entiende por ella la búsqueda del
bienestar integral de la persona, pero que de ninguna manera pueden ser
comparadas o entendidas en un mismo nivel lógico, pues la psicoterapia es un
tratamiento, una terapia mediante el cual el terapeuta brinda a las personas
las herramientas necesarias que puedan ayudarles a mejorar su calidad de vida;
mientras que cuando se habla de espiritualidad, se habla de un “acompañamiento
espiritual” el cual está asociado a una mejor salud y en consecuencia una
transformación integral en las personas; en este espacio de acompañamiento, al
igual que en la terapia, el acompañante crea una relación con el acompañando y
su rol consiste en darle la posibilidad a este último de ir encontrando o construyendo
las soluciones o posibilidades de acción que le permitan alcanzar sus
objetivos. . (Nieto Romero, 2017) .
Bibliografía.
Garcia del castillo, J. A. (2015). CONCEPTO DE
VULNERABILIDAD PSICOSOCIAL EN EL ÁMBITO DE LA SALUD Y LAS ADICCIONES.
Obtenido de Salud y drogas: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83938758001
Nieto Romero, Á. (AGOSTO de 2017). LA RECONFIGURACIÓN DE
LA IDENTIDAD DE PERSONAS CON PROBLEMAS DE ADICCIONES: UNA PERSPECTIVA
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https://rei.iteso.mx/bitstream/handle/11117/4876/La%20reconfiguraci%C3%B3n%20de%20la%20identidad%20de%20personas%20con%20problemas%20de%20adicciones%20una%20perspectiva%20psicoespiritual.pdf?sequence=2
Tapia Pancardo, D. C., Villalobos Molina, R., Valera Mota ,
M. M., Cadena Anguiano, J. L., Ramírez Estrada, J. F., Guzmán Vázquez, O. D., .
. . Ortiz Pérez, D. M. (junio de 2016). Adicciones en el adolescente
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Nacional Autónoma de México:
http://www.librosoa.unam.mx/bitstream/handle/123456789/463/Adicciones_2016.pdf?sequence=4&isAllowed=y
The parnetship. (2 de Jaunary de 2017). Las 8 Razones
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Obtenido de Parnetship for Drug-free kids:
https://drugfree.org/parent-blog/las-8-razones-principales-por-las-cuales-los-adolescentes-experimentan-con-drogas-y-alcohol/
Martínez Martínez, K. I., & Medina-Mora Icaza, M. E. (23
de septiembre de 2013). Transferencia tecnológica en el área de adicciones:
El programa de intervención breve para adolescentes, retos y perspectivas.
Obtenido de SciELO:
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000600008
Rojas, E., Real, T., García–Silberman, S., &
Medina–Mora, M. E. (19 de julio de 2011). Revisión sistemática sobre
tratamiento de adicciones en México. Obtenido de SciELO:
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000400008
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